Pero la dimensión del tema va más allá. Es un problema emocional e incluso una auténtica crisis de valores donde de pronto, todo empieza a cuestionarse. Anteriormente dábamos el ejemplo de personas que, pueden estar llevando una vida aparentemente normal, hasta que un día, puede surgir un desencadenante que empiece a poner en tela de juicio esa existencia plácida. Puede que pierdas a alguien querido y te surjan esas preguntas sobre el sentido de la vida, sobre el por qué solo somos breves pasajeros en una vida en ocasiones demasiado breve.
domingo, 21 de febrero de 2016
Mi corazón
Puede que al escuchar la palabra “vacío existencial”, pienses en esas
personas que emprenden viajes de auto-realización a la India para
encontrar respuestas a esos espíritus inquietos. A esas personalidades que buscan nuevas experiencias que den un contexto a sus necesidades personales y emocionales.
Pero la dimensión del tema va más allá. Es un problema emocional e incluso una auténtica crisis de valores donde de pronto, todo empieza a cuestionarse. Anteriormente dábamos el ejemplo de personas que, pueden estar llevando una vida aparentemente normal, hasta que un día, puede surgir un desencadenante que empiece a poner en tela de juicio esa existencia plácida. Puede que pierdas a alguien querido y te surjan esas preguntas sobre el sentido de la vida, sobre el por qué solo somos breves pasajeros en una vida en ocasiones demasiado breve.
El vacío en el corazón puede además llevar el nombre de esa relación
afectiva que no pudiste conservar o que, simplemente, te hizo demasiado daño como para volver a cicatrizar. Son estados que pueden convertirse en un ansia punzante y dolorosa. Nos sentimos a la deriva, perdidos en una realidad que carece sin sentido. Como en un libro sin letras.
Pero la dimensión del tema va más allá. Es un problema emocional e incluso una auténtica crisis de valores donde de pronto, todo empieza a cuestionarse. Anteriormente dábamos el ejemplo de personas que, pueden estar llevando una vida aparentemente normal, hasta que un día, puede surgir un desencadenante que empiece a poner en tela de juicio esa existencia plácida. Puede que pierdas a alguien querido y te surjan esas preguntas sobre el sentido de la vida, sobre el por qué solo somos breves pasajeros en una vida en ocasiones demasiado breve.
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