Es la habilidad de tomar lo que la vida te ha dado y personalizarlo
de manera que sea favorable para ti. La felicidad es el producto de
vivir una vida llena de significado y amor. No hay reglas o manuales
para enseñarte cómo vivir una vida feliz. Lo que hay es consejos para
ayudarte a abordar ciertas situaciones y obtener ell mejor resultado.
La felicidad viene cuando te rodeas de personas a las que quieres y que te quieren. Si la gente que te rodea te hace sentir mal, no deberías tenerla en tu vida. Apenas elimines a las personas negativas, serás una persona mucho más feliz.
Uno de los mayores retos en la vida es aceptar a las personas como son.
Cuando te des cuenta de que tus expectativas no pueden cambiar a la
gente, estarás en una situación mejor. El problema ocurre cuando tus
expectativas no se realizan. Si ves que haces mucho más esfuerzo que la
gente que te rodea, debes hacer algunos cambios.
Es muy difícil progresar cuando estás pensando en obstáculos pasados.
Mira a tu alrededor inmediato. Si hay algo que no le esté dando valor y
significado a tu vida, deshazte de él. No te sientas obligado a
quedarte con algo que te está haciendo sentir miserable.
Tu eres la única persona que controla tu felicidad.
Cuando decides expandir tu mente y enfocarte en lo bueno, eres más
feliz. Es diferente para cada persona, pero cuando dejes de buscar
excusas de porqué no puedes ser feliz encontrarás muchas razones por las
que puedes serlo. No justifiques las cosas negativas para evitar llegar
al esplendor.
Todas las experiencias que tienes en tu vida solo las tienes tú, ya que tu percepción es lo que le da forma a tu realidad.
La expectativa es la raíz del dolor de corazón. ¿Por qué? Porque
asumiste que el comportamiento de alguien iba a ser igual a tus
expectativas. Cuando te das cuenta de tu error, no entiendes porque
alguien puede actuar así, ya que tu nunca lo harías. Puedes ser feliz
analizando las situación y evitándola si te altera.
Vive en el presente. Vas a encontrar la felicidad que buscas en el camino, no en el final de éste.
Cuando llegas a esta meta, ¿que pasa? La obtienes y se acaba. Celebra
este logro pero ten en cuenta que tu felicidad no va a ser por siempre.
Enfocarse en el momento presente es crucial. Si te pasas la vida
pensando en el pasado o preocupado por el futuro, solo te vas a
estresar. Sumérgete en lo que estás haciendo en este momento y date
cuenta de lo afortunado que eres de estar moldeando tu futuro.
Aprende a depender de ti mismo en vez de otros para estar satisfecho.
Una vez que estés feliz, puedes compartir tu felicidad con otros. Si no
lo haces, tu desdicha puede resurgir y manifestarse de una forma
destructiva. No puedes tener relaciones exitosas si no estás cómodo
contigo mismo.
domingo, 31 de enero de 2016
domingo, 24 de enero de 2016
La juventud
La juventud no es solo una etapa de la vida
es sobre todo un estado mental.
No es cuestión de mejillas sonrojadas,
labios rojos o un cuerpo flexible.
Ser joven es temple de voluntad,
es vigor en las emociones,
es imaginación continua,
es capacidad de asombro.
Nadie envejece por vivir un número de años.
Las personas envejecen
cuando abandonan sus ideales,
tu eres tan joven como tu fe,
tan viejo como tus dudas.
Tan joven como la enseñanza en ti,
tan viejo como tus temores.
Tan joven como tu esperanza y
tan viejo como tu desesperanza.
Cuando tu corazón se empiece a cubrir
con las nieves del pesimismo y
el hielo del escepticismo,
entonces y solo entonces,
estas empezando a envejecer.
es sobre todo un estado mental.
No es cuestión de mejillas sonrojadas,
labios rojos o un cuerpo flexible.
Ser joven es temple de voluntad,
es vigor en las emociones,
es imaginación continua,
es capacidad de asombro.
Nadie envejece por vivir un número de años.
Las personas envejecen
cuando abandonan sus ideales,
tu eres tan joven como tu fe,
tan viejo como tus dudas.
Tan joven como la enseñanza en ti,
tan viejo como tus temores.
Tan joven como tu esperanza y
tan viejo como tu desesperanza.
Cuando tu corazón se empiece a cubrir
con las nieves del pesimismo y
el hielo del escepticismo,
entonces y solo entonces,
estas empezando a envejecer.
domingo, 17 de enero de 2016
Permite que te encuentren
omienza a buscarte a ti y permite que te encuentren.
Correr detrás de las personas que te ignoran te está envenenando.
Quien te quiera te buscará y quien no lo haga sencillamente no es una
persona que deba estar a tu lado.
¿Sabéis eso de empezar a volar? Pues es el momento de ponerlo en
práctica, extender las alas y retomar el vuelo. Así que retoma las
riendas de tu vida y rodéate de personas que no disfruten con tus súplicas, que no te ahoguen y que no se nutran de egoísmos.
Debemos saber que las pretensiones del corazón egoísta llegan a marcar nuestro camino. Por lo tanto debemos intentar deshacernos cuanto antes de esas piedras que se han metido en nuestros zapatos.
No podemos (ni debemos) escapar de los daños ya hechos y del sufrimiento que ha supuesto sentir que alguien no nos quiere en su vida y que incluso se ha podido aprovechar de nuestra estancia a su lado.

Por eso, para restablecer tanto nuestra autoestima como la
autopercepción de nuestra valía e individualidad debemos destacar
aquello de que nada puede ser posible si no cuidamos de nosotros mismos y no nos damos la oportunidad de que lo que hagan los demás no rija nuestra vida.
Lo normal es que una vez que rompamos con estos círculos viciosos nos
cueste dejar de echar de menos o de anhelar algo que nunca tuvimos pero
que siempre quisimos. Es probable que, de hecho, manejemos mal nuestra
propia ruleta y no consigamos sintonizar con lo que de verdad nos hace
felices.
Pero soltar aquello que no nos beneficia siempre trae nuevos y buenos vientos a nuestra vida.
Poco a poco redescubriremos esa idea de que solo nos necesitamos a
nosotros para vivir, que somos las personas más imprescindibles en
nuestra vida y que nos merece rodearnos de quien aprecie nuestra
compañía.
Así que si alguien no te dedica ni un minuto de su vida y a pesar de ello llenan tu vida de exigencias rompiéndote con su indiferencia en mil pedazos, es hora de decir adiós, marcharte y permitir que te busquen y, si tú quieres, que te encuentren. Es el momento de hacerte valer
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