C'mon baby...
We are getting higher just to hanging around...
I hear a very gentle sound...
Very near yet, very far....
Very softly... Very Clear...
Tun tun....tun tun
jueves, 28 de junio de 2012
All I see
When I look in to the mirror, I can see throught my eyes.. All I see..its....
That's something beautiful... and after that I can see my soul.. my body infront of me...
That's something beautiful... and after that I can see my soul.. my body infront of me...
lunes, 12 de marzo de 2012
Los secretos detrás de un buen beso
La actriz Christina Ricci, quien comparte créditos junto a Robert
Pattinson en la cinta "Bel Ami", confesó que durante la filmación
tuvo una gran química con el protagonista de "Crepúsculo", al que
define como inteligente, dulce, divertido y sobre todo gran besador.
El beso es uno de los actos más bonitos y uno de los que más puede
excitar a tu pareja. Saber besar puede abrirte la puerta de una persona o
cerrártela completamente. No hay una fórmula exacta para besar y cada quien tiene
su propio estilo, sin embargo, hay algunas cosas que es importante que
cuides:
- aliento: la higiene en la boca es de vital importancia, es horrible besar a alguien sabe a cenicero o cebolla; si no puedes lavarte los dientes antes del beso, por lo menos come una menta o chicle.
- saliva: cuidado con el exceso de saliva, los besos demasiado húmedos pierden sensualidad; también es importante que no chupes a tu pareja sin haber consultado antes si es algo que disfruta o no.
- dientes: mucho cuidado con el choque de dientes; hay personas que incluso se han roto uno en un beso apasionado.
- mordidas: puedes utilizar tus dientes para pellizcar los labios de tu pareja pero hazlo con calma y sutileza, no vayas a causarle una herida.
- ruido: los besos muy tronados, en los que se escucha la baba o los acompañados por fuertes gemidos pueden incomodar a tu pareja y mucho más si se están besando en un lugar público.
- ojos: ábrelos de vez en vez durante el beso por si quieres ver a tu pareja, pero intenta mantenerlos cerrados la mayor parte del tiempo, además de que te centrarás en otras sensaciones, nada espanta más que sentir una mirada fija durante un beso.
Recuerda también que es importante experimentar. Salgan de la monotonía
y prueben nuevas cosas, jueguen. Pueden poner comida dulce sobre los labios
del otro y lamerla o cosas calientes/frías para cambiar la temperatura de los
labios.
¿Cómo fue tu mejor beso hasta ahora?
Gracias.. Silvia Olmedo .. Autora del articulo...
6 Pasos para iniciar tu empresa
6 Pasos para iniciar una empresa
El proceso de comenzar con un nuevo negocio puede ser muy complejo, pero hay algunos puntos básicos que tu plan de negocios debe tener, ¡conoce cuáles son¡ Antes que otra cosa deberás describir claramente cuáles son los objetivos del nuevo negocio y cómo los vas a alcanzar. Eso es precisamente lo que significa hacer un plan de negocios.
Para que nada importante quede fuera, considera los 6 pasos que deberás cumplir.
1. Describir el negocio. Primera pregunta ¿En qué negocio quieres estar, qué es lo que quieres hacer? Toma en cuenta que cada uno de los elementos de tu plan de negocios, debes ponerlos por escrito. Segunda pregunta: ¿por qué te quieres meter a los negocios? Tienes que considerar que es un trabajo complejo. No debes perder de vista que en cualquier giro la competencia es dura y el mercado es difícil. Si tienes esto claro, no te pesarán tanto las primeras dificultades que seguramente enfrentarás.
2. ¿Qué productos o servicios voy a ofrecer? Aquí lo más importante es saber y describir por qué los clientes comprarán mi producto o elegirían mi servicio y no el de la competencia.
3. Ventas. El futuro empresario debe entender quiénes son sus clientes, qué quieren, qué les gusta. Hay que tener claro qué mercado quieres atacar.
Para que nada importante quede fuera, considera los 6 pasos que deberás cumplir.
1. Describir el negocio. Primera pregunta ¿En qué negocio quieres estar, qué es lo que quieres hacer? Toma en cuenta que cada uno de los elementos de tu plan de negocios, debes ponerlos por escrito. Segunda pregunta: ¿por qué te quieres meter a los negocios? Tienes que considerar que es un trabajo complejo. No debes perder de vista que en cualquier giro la competencia es dura y el mercado es difícil. Si tienes esto claro, no te pesarán tanto las primeras dificultades que seguramente enfrentarás.
2. ¿Qué productos o servicios voy a ofrecer? Aquí lo más importante es saber y describir por qué los clientes comprarán mi producto o elegirían mi servicio y no el de la competencia.
3. Ventas. El futuro empresario debe entender quiénes son sus clientes, qué quieren, qué les gusta. Hay que tener claro qué mercado quieres atacar.
4. Necesidades de operación. Las preguntas que hay que responder son muy variadas, pero algunos de los cuestionamientos básicos serían: ¿qué se requiere para operar el negocio, qué maquinaria, materia prima, a qué precio, de qué mercado?, ¿qué local voy a ocupar?, ¿necesito contratar seguros?
5. Planeación financiera. Es decir, tener claridad de cómo va a estar el flujo de dinero. Esto es importante para no tener problemas después para cosas tan básicas como pagar la nómina. Si no tienes la experiencia en este campo, busca a un especialista.
6. Recursos humanos. Es importante contar con la seguridad de que tendré a las personas capacitadas que el tipo de negocio requiere. Estos son los 6 puntos básicos sobre los que hay que pensar y planear
5. Planeación financiera. Es decir, tener claridad de cómo va a estar el flujo de dinero. Esto es importante para no tener problemas después para cosas tan básicas como pagar la nómina. Si no tienes la experiencia en este campo, busca a un especialista.
6. Recursos humanos. Es importante contar con la seguridad de que tendré a las personas capacitadas que el tipo de negocio requiere. Estos son los 6 puntos básicos sobre los que hay que pensar y planear
sábado, 10 de marzo de 2012
Another
Let's begin with another story...
We dont have much time to play, but this is how it's starts...
We dont have much time to play, but this is how it's starts...
sábado, 25 de febrero de 2012
Nightmares
You have had a nightmare or two at various parts in your lives. They are quite normal. But what exactly are nightmares and why do you have them? Nightmares are a subcategory of dreams. The distinction of a nightmare is its frightening and/or emotional content. You tend to wake up in fear in the midst of a nightmare. Because of its frightening nature, you are more likely to remember your nightmares and the vivid details.
They have a bigger impact upon your waking mind. Its images stay with you throughout the day.
Some studies show that people who are more sensitive, intuitive, creative, or imaginative are more prone to have nightmares. This may be because they are more empathetic and more in tune with their surroundings.
One reason for nightmares may be a way for your unconscious to get your attention about a situation or problem that you have been avoiding. It is time to take notice and confront the issue! Sometimes nightmares serve to warn you about your health or an accident. However, often times nightmares stem from a deeper level indicating that something is troubling you from within your subconscious. Discussing, analyzing, and understanding your nightmares can lead to a solution to some problem, internal conflict or personal difficulty.
Causes Of Nightmares
In general, stress, trauma, fears, insecurities, feelings of inadequacy, health problems, marital issues, etc may all be reasons for having nightmares:
Childhood and Family - Present nightmares can be rooted in past neglect and trauma from childhood. From lack of love, neglect, alcoholism, to severe abuse, family members can be the most destructive influence on a person's life. Nightmares may be a sign of such inner turmoil.
Life - The way your life is going and the larger society as a whole can contribute to nightmares. Your perception of the world, heath, natural disasters, criticism about politics, finances, crime in the streets and your inability to control such events may sometimes lead to nightmares.
Relationships - Your intimate relationships and your daily interactions with people can also be a source of your nightmares. Marital difficulties or pregnancy are other possible causes. You may be paranoid about how your think others perceive you or fear that others do not understand and see who you really are. Isolation and unhappiness may appear in nightmares as abandonment and loneliness.
Stress - The way you handle and deal with stress can trigger nightmares. Nightmares are a normal response to unacceptable levels of fear and stress. People diagnosed with Post Traumatic Stress Disorder frequently have nightmares about their traumatic event, like war, rape, death of a loved one, car accident, plane crash, terrorism, etc.
Work - Since most of us spend the majority of our day at work, it is no surprise that work-related issues are a common source for your nightmares. Stress, job security (or there lack of), change in jobs, co-workers, unresolved work problems, or general dissatisfaction with what you do can manifest into a nightmare. The nightmare may reflect feelings of frustration and an inability to control your work-related issues. People in high-stress level or high-risk jobs often report of having nightmares. Nightmares of this nature may appear as you being attacked, chased, or being out of control.
Having nightmares are normal, but a high frequency of nightmares is a sign of being overwhelmed and excessive stress. These things should be dealt with directly. Nightmares can be an important resource for self-knowledge and emotional discovery. They convey an important message and help clear up the conflict in your life. it is important to distance yourself and work pass the emotional content (fear, grief, anger, etc.) of your nightmare and analyze it from an objective perspective. The disturbing emotions may be a way for your unconscious to prevent you from digging deep into the meaning of your nightmares. Sometimes rehearsing or reliving the nightmare while you are awake and then changing the nightmare's content or outcome helps to dismantle the nightmare, breaking it down. It also helps to write your nightmares down in a journal. Although it may be difficult at times, it pays to try and make sense of those darker dreams.
martes, 7 de febrero de 2012
Un titulo incluido en la FIL (2003)
Chap I. Catedral de Patalam
Colapso de Fe
gh
¡Maldita sea la vida que se apoderó de mi existencia! ¡Maldita la hora en que pútrida materia envolvió mi alma!
Salí de mi casa por la noche como acostumbraba en esos días. Como siempre también, envuelta en ropajes y amarguras. Caminaba, dejando atrás pasos que ese suelo absorbía como roca que absorbe lluvia de lágrimas. Mi vestido terciopelo acariciaba con ternura mi piel, cabizbaja y hundida en pensamientos, dejé caer mi cuerpo al pie de la estatua de piedra antigua; con un alma que le asoma por los ojos, castigada por su belleza, al igual que una reina posando arrebatadora.
Perpetuidad, dentro de mi efímera existencia de ser, dentro de mi propio cuerpo pintado con los colores que nacen en mis ojos, iluminada por el cielo nocturno de mis recuerdos, respiro dejando un lamento a cada aliento, he aquí en lo alto de la nada que tiemblo, Patalam, flor mística, una estrella que atrapar, princesa que baila en un salón de sueños en el que el Nosferatu de las Sombras no puede entrar.
Descubrí a lo lejos, atravesando el viento, una silueta que mis ojos no lograban descifrar, y corté una flor de la plantilla que nacía en la maceta de un lado, y jugaba con ella mientras buscaba el rostro del caballero dueño de la forma, dentro del todo, pude saber que el ignoraba que alguien le estaba recortando ese pedazo de tiempo.
Dejé caer la florecilla al suelo, y miré como destruía en el espejo de agua, la imagen de la luna proyectada, y al levantar de nuevo mis ojos al caballero, descubrí que ya no estaba.
Revuelco mi mente hasta lo mas profundo de su densidad, quizá, había sido el, y no lo supe, quizá era mi estrella, y lo dejé ir, me quedaría, ¿el resto de mi vida llena de miseria y tristeza por eso? esa dimensión, que me había atrapado, volviéndome un perdido y olvidado espíritu triste, aun ahora me recuerdo agobiada, por la necesidad de dejar escapar, al aire las palabras.
De pie de nuevo, caminé hacia las puertas de madera fría de Patalam intentando penetrarlas, pero solo logré descender hasta tocar los adornos de cantera que la escoltan con soberbia, e inicié de nuevo el camino de regreso a mi morada, en la tierra abisal que sostenía, una fúnebre penumbra nocturna, asfixiándome en anhelos directos a la luna, que estando fija en las alturas robaba mi pensamiento, mientras dejaba yo una estela de pasos en la tierra.
Chap II. Volkhvy
Piel de Luna
gh
Un cigarro consumía mi oxigeno como la pena mis adentros, sentada y mirando la ventana, luna de sangre, lágrimas de polvo, y sobre mi regazo, Naamah, lechuza de la noche anterior que había compartido mi lamento. Fumando, muriendo en un suicidio lento, prendí las velas del candelabro, fuego bailando al ritmo del viento, me recosté y Naamah voló a mi lado, cantando su murmullo de ave de invierno. Bajo el nacimiento de esa tarde, la primera estrella de la noche, sola, desnuda, se postró en lo profundo del firmamento, me quedaba un momento, para pedir un deseo, no fue ser eterna, no fue el detener el tiempo, no fue el ganar, riqueza ni poderío, fue mas esencial, mas simple mi anhelo, se extendió ese día, en que al decidir de mi silencio dibujar en las nubes mis recuerdos, de las dos o tres sonrisas que alcanzaban mis músculos ya secos, intentando atrapar en la memoria, el método para volver a hacerlo, para guardarlo en el tiempo, y con tristeza descubrir que se habían ido en el llegar de la nostalgia, y no me quedaba mas que ese fragmento destrozado, en el intento, de transportar a mi mundo, los pasos exactos para volver a sonreír.
Despertando del sueño del dibujar en las nubes aquellos recuerdos, me di cuenta que Naamah no estaba ya conmigo, fui hacia la puerta.
Llorando de angustia, volví a Patalam, escuchando paso a paso, sin poner atención al demás silencio, la luna ya sobre mis espaldas, habia cubierto con su nítido reflejo el manto del cielo. Logré ver entonces que la silueta del caballero, que la noche anterior dejó mi mente en telaraña de dudas, lentamente se acercaba, y entre sus brazos, atrapada Naamah, con sus ojos escarlata.
-Aquí está.
-¿Es tuya? La dejaré entonces en paz.
-No, llévala contigo. Ahora es tuya.- respondió.
Abracé a Naamah y me volví con pasos inseguros.
-¡Hel!... ¡Gaia! Men hendes Ild ligger sort død, Ondskab qvalte hver een Glød…
(La oscuridad y muerte es su luz, porque el Diablo robó el fuego de su aliento…)
Dijo mientras me retiraba y sorprendida horrorizó mi cuerpo cuando de sus dulces labios escapó mi dulce nombre.
-¿Cómo es que sabes así de mi?
-Sé aún más. Te veo, aunque hoy no estes aqui, con mis ojos que al cerrarse caen rodando por las laderas de mi alma, como la lluvia en la montaña, en la distancia, en la nostalgia. Hablar, no, mejor callar, y asi, silenciosamente traer ante esos tus ojos que estan viendo hacia dentro, hacia atras, lo vivido, sin desmembrarlo, vivo, porque si no, no sería.
Dejó el lugar sólo de repente, y me quedé ahí, con la mente convertida en caos, evoluciones de pensamiento, no sabía, ni como dudar, menos imaginar, quien era, el triste poeta. Regresé de nuevo a mi mundo ordinario, y recosté de nuevo mi cuerpo sobre el suelo de mi bóveda de piedra, encerrada en mi casa sin esperar nada.
Sombra fugaz, el terror no lograba penetrarme, cuando alcancé a ver al poeta de piel de luna tras la ventana, contemplando mi perdida mirada…
Era joven y pálido, hermoso, tenía labios rojos y ojos y cabellos brillantes y oscuros.
El alba estaba por llegar.
-Gud er ey her, men Døden nær… Hoy te he mirado llorar, y por un instante me parecio tener corazón, firmamento que tiembla a cada lagrima que a escondidas recogí, guardandolas en una cajita, creyendo que asi dejarían de caer de tus ojos al mirar el encierro al que estaban destinadas, el reloj de mi universo se detuvo para contemplarte, temblaron las estrellas, las hojas de los arboles se agitaron, no pude decir nada, de nada sirve poder atravesar los espejos aplastando planetas con los dedos, si solo puedo quedarme en lo alto del cielo contemplandote en silencio.
Y se fué. Así solamente.
Fallecí con cada pensamiento.
Chap III. Varcolaci
Eclipse en Deada-Weag
gh
¿En dónde se encuentra el límite entre la bondad y la maldad?
Abrí mis ojos apreciando el borroso paisaje, y en medio pintaba el cuerpo del hombre de piel de luna caminando hacia mi cráter, sin hablar me levantó y besó mi cuello ensangrentado…
Me llevó a mi casa, y cuando recuepré pocas de mis perdidas fuerzas, toque mi cuello y estaba frió, y las heridas de mi espalda, estaban vacías de sangre ya.
Chap IV. Evolución Skogsfru
¿Quién soy? Nacimiento de Hel
gh
Despierto, ¿sueño o muero? ¿Dónde estaba Naamah?
-Aquí estoy yo. –Respondió el caballero Dragón al notar mi desconcierto. Ya no estaba la herida de mi cuello. Desapareció asi, solamente desaparecer, como desaparecía el.
-¿Qué fue lo que pasó?- le pregunté.
-Sueño, que vuelo dentro del arcoiris, y que cada uno de sus colores me pertenece, como si mereciera el ser lejos de estas mis sombras el que tuviera la anhelada gloria de una sonrisa que tus labios guardan, unicamente para mi, pienso, mientras en el momento en el que te encuentro por casualidad, deletreo las letras de tu nombre que conservan mucho de lo que soy en ellas, y ha sido mi eleccion, el colocarte en el pedestal de la inmortalidad, te he convertido Gaia, ahora en Hel, soy tan egoísta como el que corta las alas de las aves que admira, para que no puedan volar, y admirarlas por siempre para el solo…
Sin entender lo que decía, me puse de pie, habia recuperado mis fuerzas… no pude creer lo que estaba viendo, y a la fecha no puedo, tal vez sea solo un mal sueño.
Vi mis cabellos largos y dorados.
Vestía un vestido verde y mi piel era pálida.
Tenía la espalda, similar a un tronco de madera, viejo, hueco y podrido, y enseguida la cubrí para que no se diera cuenta.
-¿Qué me has hecho?
-No quiero perderte nunca… No quiero que vueles como las aves admiradas, y por eso te corté las alas…- Respondió.
Esa tarde nublada, olía a muerte vieja, inexplicablemente sentí algo que no había sentido nunca.
-Draugr… Dragón Blanco… El caminante de la muerte…
Lo miré a los ojos…
Resta en mi agonia, decir que él no era ya el mismo, en sus ojos de distorcion de cristal no aparece el efecto de viento que parece seguirle a donde quiera que va, en mi confusión, quise pensar, que aquí no puede estar, que en su silencio de todos los dias pudo hablar…Caminante triste que buscaba su alma perdida, en mi compañía, en el sabor de mi cuerpo sin vida, en el final del tiempo, en episodios magicos que nos dibujaban, juntos y etermos.
Muda gargola de roca a lo lejos atada, a una lápida cubierta de tierra, escuchó mis pasos lentos, pudo sentir el vacio de mi alma, como yo el eco de su piedra, y posando mi mano en ella, mirando el centro del cementerio, murmuré…
-Como me gustaria, no sentir, ser de piedra, como tu.
Lloré lágrimas negras, y con ellas, a mis pies hice crecer una rosa roja como los labios de Draugr. Y más lejos aún sobre las ramas de un árbol, mi amada lechuza Naamah, imaginé, como sería ser, porque ya no es vivir, reptando una eternidad?
Hasta donde llegaría mi anhelo por la muerte?
Cuando miré de nuevo la rosa que nació de mis lágrimas, ya había marchitado.
Así pasó el tiempo, tal vez en voltear los ojos al cielo a mirar la luna, pasarían varios años. Siendo inmortal, ¿cómo podía descifrar el tiempo?
Me besó el Dragón de piel de luna. Intenté tocar su alma por un instante, en que de ser nada intentaría algo para ser todo y no caer en el olvido, y con mas fascinación admiré escondido el cansancio en sus ojos, en los que no pude descubrir el motivo de su ser, por ser tan fuentes que convierten al pensamiento en polvo al mirarlos. Lo vi bajo las lunas de Lemuria, caminando en la noche en el horizonte sobre el mar, pienso que el mar, gigantesco viejo, arrebataba sus lágrimas para embriagarse de sal.
Chap V. Stregoni Benefici
Divinidad en el Cementerio
gh
Caminé entre lápidas que me daban el rastro de algun recuerdo, me sumergí en la profundidad de mis adentros, mientras me sentaba en la abandonada tumba vieja rodeada de imágenes de ángeles, y en esa soledad que me cobijaba, que me mimaba, se añadía un proceso mas a mi mente, el dibujar, quien yacía atrapado bajo esa piedra, caminando entre las calles, ¿que tan certero puede ser el pensamiento?, un gesto añadí aqui, quiza uno mas alla, quizá las letras de su epitafio callaban, lo que él quería gritar…
Tras las rejillas de la tumba, se apreciaban rosas blancas, como si nacieran de sus entrañas.
“Strigon . Hijo de Dios que dio su vida por el hombre”
…Anunciaba el epitafio de la tumba bajo la que me encontraba.

Esa noche de tormenta que no me dejaba, que no me soltaba, y permitía que el recuerdo me detuviera al dudar y me hiciera pensar; me gustaba cuando el Dragón de sus ojos el brillo me decia sus pensamientos, cuando su cabello se escapaba de sus manos, y su sombra proyectada apagaba al sol huyendole, algo que me hacía pensar en el, a pesar de que ya no lo había visto, fue imaginar mi destino, de observar el final del tiempo de la mano de esta soledad, en el futuro escrito que aun no sucedía.
Chap VI. Sabbat
El Cielo Sangra
gh
Viví una muerte horrorosa. Dormía días cortos dentro de un féretro que se encontraba bajo la catedral de Patalam, con los ojos abiertos, y la poca sangre que corría por mis venas, era sangre fría, que mientras dormía, se escapaba de mi nariz y de mi boca…
Me levanté esa mañana, sin escuchar el murmullo de Naamah, voltee hacia la ventana y accidentalmente miré bajo ella los espejos de mi bóveda del pasadizo de la catedral, pero al ver mi espalda de cadáver, grité y maldije a Draugr… ¿como fue que de algun modo, mi principio era su final, de estar en piedra imborrable cada segundo de cada tiempo, de cada momento en que parece ya haberse vivido? quiza decir que no debí de asombrarme, del suceso y el desenlace, que el trago amargo fue ya con el tiempo, el momento dulce de pensar, no lo había, porque siempre era ese renacer de fuego en que arde el deseo, de subir y apuntar al sol, porque siempre deseaba mas alla, ya no eran días, sino años, o quiza siglos los que me engañaba, mientras de ese atardecer bajo la sombra de esas columnas de piedra, llegó Naamah a posarse en el atrio, de la catedral que mas adelante me advierte, que las sombras aun serían muy largas, que el brillo breve sería solo una pausa, del caminar infinito del alma, esta obstinacion, de pensar y admitir, que extrañaría lo que fui…
Desperté entonces caída del cielo, sobre los jardines, mi boca y la suya escurrían sangre asi como nuestras manos, el había recuperado su hermosa forma, miré hacia el cielo, y estaba lleno de sangre y sin luna, pensé que se había ahogado o perdido, o cambiado su órbita, pero, ese Sabbat, fue de varcolaci, Draugr y yo nos comimos esa noche la luna, dejando al cielo de sangre lamentos.
-¿Qué esperas de mi? ¿Qué te ame? Me temo a mi misma… Temo hoy, por lo que mis ojos verán mañana.. ¿Por qué al convertirme en lo que ahora soy, solo pensaste en tu soledad y no en la mía? No esperes de mi nada, dragón, pero te perdono porque soy como tu y te entiendo, aunque de mi, no esperes mas que temor y respeto…- le grité con desesperación. Se puso de pie y se perdió su forma alada entre cada espina de amatista.
Chap VII. Dend Guddom som hun hadede medens hun frycktede
Lamento canta en el Campanario
gh
Me asomaba diario detras de las vitrinas, y las estatuas de mármol de la bóveda de Patalam a ver si Draugr volvía, sólo Naamah me acompañaba esas noches, y entre la esperanza, la soledad y el rechazo, alcancé a escuchar gemidos de lamento dentro del templo, salí del pasadizo secreto, volteé hacia un lado y otro hasta encontrar una silueta que imaginé yo era la de Draugr al centro de la alfombra roja que conducía al altar, me dirigí hacia el, hasta que ví que se trataba de alguien más, dirigiendo sus plegarias a un ídolo de yeso, ojos amarillos y cabello tan dorado como el mio que caía sobre su espalda, bañado en sangre y con espinas en sus manos, se puso de pie al verme descubierta, tratando de descubrirlo, tomé entonces la suficiente confianza para acercarme, acaricié su cara, y pregunté su nombre,
¿Soñé?¿ o fue real?, que tomaba su rostro entre mis manos, y le miraba, para tratar de no olvidarlo nunca, ¿fue mi sueño? ¿fragmento de tiempo?, o solamente un invento, de mi misma para decir que tenia algo mas que ese abismo… ¿fue real? ¿o mentira piadosa?, o solo el futuro que me decía que sucedería, que me advertía que debía llevar, alto el escudo para que la flecha irremediable del amor, no me atravesara el corazón.
Chap VIII. Gud Sendebud
Estrellas en los Ojos
gh
Strigon… el nombre misterioso que llevaba el hombre que había visitado la catedral, era el mismo que anunciaba el epitafio de la tumba sobre la que en el ocaso me sentaba. Me dirigi entonces a Catedral y en la gran cúpula esperaba su llegada. Cuando escuché los pasos que se acercaban, descendí hasta llegar al altar, y ahí, percibí una figura alada a lejos de la entrada, pensé que Draugr había regresado, entonces fue cuando de ver todo no ví nada, estaba encandilada por su mirada, lo sabía yo, tenía al mismo sol dentro de sus ojos, Strigon, con su forma alada apareció frente a mi, y extendió la inmensidad de sus alas, era un arcángel del cielo, gallardo, un guardián celestial, un príncipe guerrero, tenía labios de carmín y cejas abundantes, su piel era blanca como la montaña de aquel invierno, y sus cabellos eran una cascada de oro líquido que hacía su triunfal caída en su espalda y sus brazos, vestía una túnica blanca que envolvía la belleza de su cuerpo, y a su derecha portaba una espada de oro y plata, con piedras preciosas incrustadas. Lo vi como un fragmento de firmamento que había caído a tierra, vivía en mis sueños en otro tipo de mundo inentendible para mi, tal vez descubrí en él un laberinto que conducía a mi alma por medio de plegarias, para encontrar la magia que permitía compartir los anhelos de mis sueños, solo necesitaba dirigirme a él arrodillada y con las manos unidas.
-No debes temer Gaia…
Desee con las fuerzas que no habian sido robadas por mi asombro, salir corriendo y entender el caos por el que estaba atravesando mi cerebro, mas el impacto de su mirada con la mia, no me lo permitía.
-Mi nombre es Hel.- respondí con firmeza.
-No intentes matar a Gaia… La mitad de Hel es ahora un cadáver con el que has intentado matar a Gaia. Si olvidas a Gaia, Hel se convertirá completamente en el cadáver al que temes, y de ti quedará un monstruo.
-Tengo mucho miedo- le dije, habiendo perdido la firmeza con la que respondí a su primera cuestión.
-Lo se. Conozco muchas cosas de ti. Sé que cada noche lloras lágrimas de sangre, sé que de tus labios el escudo es de hierro, pero el de tu corazon es de papel, porque se desborda la tristeza de tu soledad… Por ello maldigo a Draugr – gritó el ángel furioso
Me tendí entonces al suelo, y de mis ojos brotaron cascadas de lágrimas que llenaban la catedral y la sal empezaba a carcomer las baldosas de mármol, ese diluvio de pena que hasta el mar envidiaría en los tristes veranos.
Entonces me abrazó con una dulzura que empalagaba toda mi piel, el conocía la situación de mi espalda y aun asi quiso tocarme, y abrazados nos mantuvimos hasta que se hizo de noche y cantaba Naamah acompañada del grillito de afuera. El sonido del reloj Cucu, que a tres paredes se encontraba, de cada hora mencionaba un anuncio, y su pequeño habitante salia a la luz, de igual forma como si en el lapso entre hora y hora se preparara para ese instante, para al salir por la puertita hacer su mejor esfuerzo y dar el mejor espectaculo, admiren mi esfuerzo pleno de hacerles saber, que del interior de mi casita salgo para dar un cucu intenso en las mañanas, sereno por las noches, lo descubren?, que cada hora me convierto en alguien diferente para que se percaten del correr del tiempo… solo nos separamos y besó la alfombra roja de retirada con sus etereos pasos. Así fue, que Inframundo y divinidad se mezclaron en un abrazo, dentro de la catedral de Patalam, donde comenzó, no se aún si la tragedia de mi vida, o el romance de mi muerte.
Esa noche rogaba la luz de las estrellas sus ojos de nuevo, para convertirlos en suyos tambien, bajo destellos de luz, mientras sentada en la parte alta de catedral de Patalam, me condenaba a mi misma con los recuerdos, viviendo estas interminables lineas que nunca imaginé escribir, en las ocasiones en que a veces lo detestaba porque por ser de luz no entendía lo que era yo, en otras en que se volvía lo unico que tenía, en que hubiera deseado no haberlo perdido, pero en cada una de ellas, terminaba esperándole, pensé que no debia acercarme de nuevo a el, pues mi destino en caos eterno lo atraparia, quiza decidi no lastimarlo, porque al parecer todas las cosas hermosas que había querido, habían sido destruidas por el olvido, el dolor y el tiempo, mientras parpadeaba una estrella, podría pedir un deseo imaginando que lo pedía a su mirada, quiza el volverle a ver, no podia regalarle las demás estrellas porque las mas hermosas estaban dentro de sus ojos, ni podía bajar constelaciones para que pisara en ellas, asi que hubiera tenido que poner mis sueños para que pisara en ellos, quiza hubiera tenido que pisar con cuidado, pues eran sueños que estaban llenos de él.
Chap IX. Nattens Tragoedie
Satvrnalia I
gh
Callaban las estrellas a la sombra del caminar del reloj de hueso que marcaba medianoche. Agobiada en confusión y anhelo, me dirigí al cementerio, mordiendo mi lengua y reteniendo mi lamento, y al llegar a la tumba de Strigon, con las uñas terriblemente largas de mis manos, rasgué la piel de mis brazos, y con una vara de hierro que sostenía lo que alguna vez fue una estatua, de una tumba cercana, con ella destrocé mi pecho, y con la corteza de los viejos y secos encinos y abetos, con ella destroze mi cara, y mis piernas, mis piernas las desnude de carne al regresar a mi féretro en la boveda de la catedral, arrastrándome y dejando un sendero de sangre en el camino, y al llegar a la catedral, y estar ante el señor de los ídolos, no sabía si insultarle o platicarle mis penas, hasta que me quedé dormida ahí recostada en el centro de la catedral de Patalam, mientras el sol asomaba tras los bosques de Carpatia en la lejanía.
-Sabes…-
Desperté al escuchar de los labios de Draugr que había regresado, estaba cubriendo con su capa negra mi cuerpo desnudo.
-Nunca imaginé lo egoísta que fui. Aun no logro concebir…-
Más mi asombro no terminó ahí, estaba dentro de la bóveda, el ser alado había llevado mi cuerpo a la bóveda del pasadizo, y mientras se arrepentía de su error en el que yo me había convertido, me levantaba tambaleante y débil, tan débil que hasta la luz de la vela del candelabro de la bóveda, me encandilaba, y vi de nuevo mi cuerpo, de frente, cada herida que me había hecho, había desaparecido solo asi, como desaparece él.
-…Aún y que sé que me desprecias, y que lo último que quieres ver es mi presencia, te juro que viviré el resto de mi vida como tu esclavo, como lo que tu quieras, como genio de desaliento, en esta época que mas que nunca me demuestra al ser alado que vive en mi interior, caminando desnudo bajo una eterna granizada, y a oscuras cerca de hondos abismos…- se lamentaba mientras salíamos de catedral caminando al cementerio, con nuestros vestidos deteníamos célebres la danza del viento. Llegamos al campo santo y corrí hasta la tumba de Strigon, y observé que sus rosas ya habían marchitado, Strigon se había llevado toda la belleza con el, y no dejó hermoso nada…
-…celeste arquero triunfador, de coraza de luz, que trae a la espalda la carga brillante llena de flechas de fuego, que a su mano derecha se encuentra su espada soberbia, que puede acercarse a ti y lograr de tus labios una sonrisa, me encuentro de rodillas en el desolado suelo del cementerio de mi muerte, lleno de sombras, preguntándome porque no puedo ser como la terrible y muda esfinge de piedra que esta a la entrada del cementerio, y no conocer el dolor.-
Limpié entonces las lágrimas que recorrían su rostro sin poder evitar recordar aquella vez que había limpiado las de Strigon. Él se quedó ahí sentado mientras yo daba vueltas por las orillas dentro del cementerio, viendo donde moraban los demas muertos, no temían mi forma de cadáver pues ellos ya habían pasado por ello, incluso con su silencio parecían entender mi lamento. Entre las sombras, una lápida y otra, brillaba una luz que parecía, la luz de la plantita de luciérnagas fantásticas que crecía dentro de la bóveda, y esperando esparcirla, apareció de repente el amado ángel, con sus ojos estelares y sus vestidos de luz…
-La catedral en su misterio y sus anhelos dejan volar los recuerdos, del ir y venir del tiempo, del anhelo simple del alma y volar en el viento, escuchas? es el murmullo en el bosque lejano del ansia y la paciencia mezcladas, mientras el corazon se transporta a nuevos horizontes, en el subir y bajar de la flama de la vela que alumbra mi alma.
-Strigon…
-Gaia… calla y no digas nada…
-No puedo comprender, qué es esto que me pasa, no comprendo, porqué tu ser de luz y yo de sombra.-
Me besó, y desapareció. Solo así, como solo el ángel desaparece.
Regresé entonces con Draugr, cerca de la tumba de Strigon.
-en la tarde imaginaria de mi escenario en el teatro de mi mente en que apareces sonreirás y la amapola de interminables hojas y triste aroma dejará en tus manos el pensamiento que se escurrirá, dejandome solo ante ti como espectador, y mi mano de tu mano tomara la parte del mundo real que me hace falta, para completar el rompecabezas que necesitaba, y en las mañanas, al despertar decir que no fue un sueño, y cerciorarme, al descubrir que el aroma de tu cabello aun persiste en mi memoria… porque no fui yo?, porque de algun modo es siempre que soy el espectador de mirar la risa, la fortuna y el escenario de otros, y al intentar construir mi propio teatro me encuentro solo entre ruinas y despojos?
Faceta de escena del efecto de relampago, que me dejará de pie en el escenario, para gritar que te quiero. – Dijo Draugr con el corazón entre las manos.
-Tu no me quieres, dragón. – le respondí mientras tomaba su mano. - lo que pasó en aquella noche de sabbat fue solo un sueño.
Me quitaste lo único que tenía.
-No lo fue porque yo lo viví – lloró –tu estás enamorándote de ese ángel soberbio…-
-Si siento algo por alguien déjame sentir… eres egoísta y te aferras negándolo.
Sacó una rosa de entre sus manos, donde estaba su corazón y la puso en mi cabello dorado.
-Cómo hubiera querido que fueras mía. – agachó la cabeza – cómo hubiera querido que viviéramos nuestra muerte juntos… pero entiendo que por mi solo sientes rencor. Pero te diré una cosa, así, como mendigo, no me arrepiento de tenerte a mi lado, aunque no merezca ni una sola sonrisa de tus labios, ni una caricia de tus manos… me voy, no solo sangro cuando se lastima mi cuerpo, sangro cuando quiero.
Chap X. El Regalo de Strigon
Satvrnalia II
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¿Puede la nostalgia escribir su nombre?
-Dejaré correr libremente tus sollozos. Solo quiero que sepas que estoy aquí en silencio.- Se puso de pie y me abrazó. Acaricié su cabello, y Strigon acariciaba el mio. Apareció entonces el primer rayo del sol del alba, y le dije, que no podía permanecer ahí, corrí, pero no logré ni llegar a la entrada, estaba ya tirada con las piernas rasgadas en la piedra de las lápidas.
-¡Espera, no te vayas! Tengo algo que darte. –Me lo das en Patalam – contesté con desesperación- de otra manera moriré.
-Gaia… confía. –
tocó mis piernas lastimadas, y después, con sus alas cubrio mi cuerpo y entonces, fue, que después de tanto tiempo, volví a presenciar un amanecer… Amaneceres había visto muchos.. pero nunca, alguno como ese. Strigon había robado mi pensamiento, todo, mi vida y mi muerte, estaba todo dedicado a Strigon.
Ese había sido el regalo mas hermoso que nunca había tenido.
-Robe de ti un instante en que sin que te dieras cuenta, trate de grabarme en la memoria cada rasgo de tu rostro, cada gesto que en silencio haces y hace que me encantes, una o dos partes de mi agonizan despues de hacerlo, porque para desgracia mia, admitir que me agradas no evitara que la polaridad y el tiempo arrase, queme y deteriore este presente, que morira en recuerdo igual que el viento, no tendre mas al final, que este intento inutil de precipitar en la memoria, el momento en el que has existido, que puede hacer mi esperanza cuando ya no te encuentre, callarse y mirar su mundo aparte que no pudo tocar el tuyo, ya no podre cada ocaso, esperar el sonido de tus pasos que te traian consigo a mi sepulcro.-
Dijo Strigon. Y respondí
-Es que esto no puede ser, tu, guerrero de luz y yo, fenómeno desmembrado de las sombras. Acepto que tu tambien me encantas, que me gusta que existas, porque asi puedo admirar una obra de arte lejos de la galeria, quiza no pueda volver a decir esto, por eso te lo digo ahora, imaginate que soy todo valor, y que puedo decirte que te quiero, estrella mia que estas tan lejos, y tu, quiza tengas compasion de esta mujer cadáver atado a la tumba, y le mires con tu mirada de estrella y sonrias, y que de la aurora de tus ojos, me regales un pedacito para alumbrar la eternidad de mis días… Pero sé que sería imposible, porque tanta luz me quemaría.
-Lloras porque soy paloma y tu eres cuervo, que importa, contigo voy a donde sea, ¿no lo comprendes? estoy a ti atado, lo que soy de alma, te pertenece, porque jamas nunca nadie habia estado, en el interior de la coraza de oro que porto.-
-me esclavizo por ti si asi lo quieres, si puedes, hazme, a tu imagen y semejanza, dejaria por ti la muerte, porque siendo inmortal, no encuentro otro modo, que el de dar mi existencia por ti, angel, que no hay nadie mas, que la merezca.
Tengo miedo.
-¿De qué?- respondió.
-De que solo me ilusiones. No quiero perderte.
-Eso no es posible.
Y desapareció de la bóveda. Así, como solo sabe desaparecer él.
De mi soledad, pudo la nostalgia escribir mi nombre en las sombras de los arboles que iluminados por la luna tras el vitral, se arrullaban con los grillos, los cuervos se posaron en las ramas y se burlaban de mi, como si fuese el espantapájaros derrotado que inmovil se ha fascinado de un ángel que jamás lo tocaría sino para cortar una ramita de su cabello de paja.
Chap XI. Hojarasca en mi Espalda
Luna de mil Caras
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Extraño las manitas que en mi hicieron perecer.
Salí esa noche a lavar mi cuerpo y cara en la fuente a un costado de Patalam. Desnuda, sólo vestida con los rayos de la luna, el viento frío recorría cada centímetro de mi cuerpo. Escuché un ruido, y me cubrí con mi vestido, especialmente mi espalda de madera seca y podrida. Casi vestida, busqué entre la niebla la procedencia del murmullo, cuando escuché el tronar de una hoja seca que me hizo voltear rápidamente la cabeza, y ahí estaba, con sus ojos brillantes, y sus cabellos volando por el viento, no Strigon, sino Draugr, vampiro dragón.
-Ahora que se, que te has enamorado, una palabra dulce que debia decirte y no la dije, admitir que te amo, que me bastas, para seguir, confesarte que eres lo principal que no esperaba, no de este modo, de la manera como te encontré, quiza, que era la unica forma, o la manera como debia ser, porque era la ultima manera, lo ultimo necesario, Hel mía, si es que puedo llamarte mía, cuando digo tu nombre, tu sabes cual es, pero no sabes, cuanto y de que modo lo digo, cuando en el vacio interminable de mi destino, necesito decir, que formo parte de algo mas hermoso, que de lo que he soñado, es cuando la llave magica se vuelve tu nombre, decirlo, como frotar lampara magica que me concede el deseo, mala suerte para mi, peor para mi alma, porque soy el fragmento de rompecabezas que no encaja en el cuadro de tu vida, porque cada una de las partes ya estan con su complemento, y soy la parte que sobra y no corresponde.
-No digas eso.- Respondí – No te tortures Draugr.
Entramos a Patalam, y ese amanecer no quise dormir en el féretro, nos quedamos sentados en el escalón tras el altar, y tomamos una copa, no se si de vino tan rojo como la sangre, o si de sangre tan dulce como el vino.
-me detesto, el hacer mio el deseo de hacerte de nuevo mia, siendo que no lo merezco, pienso, siento, miento si no lo confieso, mi lagrima expande el universo, mi deseo lo sigue y no quiero, porque hacerte mia es mas que eso, es el conjurar juntos el viento, la lluvia, el ensueño, deseo mas que eso, porque no me basta el tener de tu piel y tus labios un momento, quiero la eternidad completa comiendola a besos, quiero que hagas, de mi sangre tu festejo…-dijo, mirando el candelabro que se tambaleaba al ritmo del palpitar de su corazón.
-No se – respondí – si es el corazón quien te dicta eso, dudo si es el deseo o la soledad, casi creo que es la copa atrapada en tu mano.
-Mañana juro, que repetiré las palabras como si mi lengua fuera un espejo.
-Esperemos.
Desperté en el atardecer.
-Me gustaba retirar de tus mejillas tus cabellos, y tratar de imaginar tu figura bajo tu vestido verde, que a cada movimiento era un anhelo, de resbalarse por tu piel suave para ver la belleza que está vistiendo. Mato y muero por ti, Hel, te amo.
Me besó.
Yo no.
-¿Porqué hiciste eso?
-Porque vi el brillo de tus ojos, que me dijo que lo hiciera…
-Luna de plata, te comeré otra noche, por delatarme.
-No parece que existas, en tu indiferencia hacia mi, deberias de encontrar algo de miedo, deberias temerme, porque podria convertirme en un rayo de esa luna y abrazarte mientras duermes, convertirte en mi diosa y adorarte.
Chap XII. Ulven
Satvrnalia III
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Cada parte de mi cuerpo estaba confundida. No sabía como reaccionar. No sabía nada. Se escapaban lágrimas de mis ojos que se enjugaban con la amenaza de la tormenta del cielo. Sentada sobre otra tumba a lo lejos, una que ya no era la de Strigon, pensativa, el viento me soplaba muchos pensamientos. Dentro del mausoleo, sentada sobre el epitafio, permaneci mientras llovia el cielo. Apareció Strigon. Así solamente, como solo el aparecía.
-La piedra de mi sepulcro pide a gritos tus manos.
-Tu eres la representación de Dios, Angel… y es contra quien debo luchar. No puedo ya.
-No puedes… ¿Qué? ¿Qué es lo que no puedes?
-No quiero seguir este romance.
-No existe ningun romance. Por cierto… no has sabido nada de Naamah?
-¿De qué hablas?- Me horroricé al recordar, que Naamah se había ido desde aquella noche.
-Te digo que vayas a mi sepulcro.
De prisa salí de ahí hacia su sepulcro, donde encontré un bulto de plumas, que estaba ya frío.
-¿Qué le han hecho?- corrieron 7 lágrimas por mis mejillas, que caían a la tierra, y hacían nacer rosas rojas.
-Fue Draugr. No deberías confiar en nadie. Sabes solo yo puedo matar vampiros…
Dejé de escuchar. No lo podía creer. Draugr sabía lo que Naamah significaba para mi.
-¿No ves que el es del inframundo? -Prosiguió- te digo, que puedo hacer uso de mi bola de fuego…Es hechicero, es mentiroso, baila y canta a la luna, aúlla junto con los lobos y es amigo de los duendes, los gnomos, los gatos y los trolls…
-¡Al igual que yo!- respondí, mientras recogía el ave de la tierra y sin escuchar lo que el continuaba diciendo, me fui a la bóveda de Patalam, a descansar en el féretro.
Tarde, aparece la imagen de Draugr sobre mi féretro.
-Te odio.- le dije.
-¿Qué dices? No te entiendo.
-¿Qué le hiciste a Naamah?
-Humm… Naamah está, lista para atacar, lechuza salvaje ojos de cristal, se encuentra sobre la cabeza de esa estatua vieja.
Volteé. Ahí estaba, tan misteriosa como siempre había sido Naamah.
-Ha estado ahí desde anoche. Cuando te fuiste al panteón, me dijo que habias pensado en mi, me dijo que le platicaste a la luna algo de mi… dime si Naamah me ha mentido, para no creer en sus cortos murmullos ya.
-Strigon me engañó.
-¿Strigon?
-Sí. El ángel.
-Lo siento, no lo celebro, porque antes de que mi corazón tenga una gota de sangre, debe escurrir el tuyo.
Chap XIII. Testimonios de Oro
Adam Chava Chuz Naamah
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Quise buscar en la tierra del cementerio, las rosas rojas que nacieron de mi llanto, recordando a cada paso cada palabra del ángel para darme cuenta, cuál era mentira.
Llegué hasta la tumba de Strigon, e intenté desprender las rosas ya marchitas de la tierra, cual haya sido mi sopresa, que por mas que jalaba no lograba, hasta que con el tallo seco de las flores, se había venido un trozo de tierra. En el fondo, del botón de una de las rosas, ví un resplandor, no fue hasta que abrí los pétalos con los dedos, que ví 7 guijarros de oro. Los saqué del fondo del botón, y los puse en un escondido lugar, de terciopelo que tenía mi verde vestido. Mi mente convertida en un caos, interrumpido por la llegada del ángel.
-Dime Strigon, ¿cómo es que puedes matar, seres que son inmortales?
-Puedo terminar con sus insignificantes vidas con agua que nacen en mi boca, o con mi flecha de rama de manzano.
¿Qué estaba él diciendo? No lograba descifrar, cada letra de sus palabras. ¿Qué es lo que lo ha cambiado? ¿Quién? ¿Insignificante? ¿Se refería a mi?
-recuerda que soy uno entre ellos.
-No lo eres. Tu eres diferente.
No comprendía yo, cómo era posible cambiar tanto, o engañar tan adentro.
-Y dime Strigon… ¿Podrías a mi, darme ese regalo?
-en las ocasiones en que pienso que necesito mi coraza dorada para mirarte, te vuelves la parte de la vida que me hace olvidar lo que soy, y cuando creo que tu puedes ser la unica que me haga olvidar mi atadura al sol, eres quien mas me hace recordarla, admito que no te entiendo en ocasiones, y en la noche, cuando pienso que no eres mas que un habitante mas de este mundo en el que he caido, dentro de la monotonia, parece que puedo hacer que mi mente no piense en ti, pero en el amanecer, cuando te miro dormir en silencio, encuentro algo diferente en ti que de noche no puedo ver, algo que contiene no se que, y en ocasiones me gustaria tocar tu mejilla con mi mano, y escuchar tu suspiro al sentir el viento que se atreve a entrar fragmentado hasta tus hombros, pero al moverte inquieta tengo que volver con el sol, donde tu no logres verme. No sería capaz, de privarme de tal felicidad, de poder atrapar con mis manos, cada uno de tus movimientos.
-Eres, como el admirador de aves que corta las alas…
-Lo soy. El día que me enamore de ti, lo haré, el día que comprenda lo que sientes, te mataré, te convertiré en la terrible esfinge a la entrada del cementerio, y después ya no sentiras nada…
-¿Porqué hasta que me ames?
-porque así lograré comprender, que un amor entre luz y tiniebla, no puede ser.
Chap XIV. Satvrnalia
El Reino del Mal Gobierno
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¿Cómo es que se enamora un ángel?
-¿Ahora sí me lo dirás?
-¿Qué cosa quieres que te diga, Draugr?
-¿Qué fue lo que aquella noche le platicaste a la luna?
-Despues lo sabrás.
-¿Cuándo?- dijo mientras caminaba alrededor de las lápidas del cementerio, y yo, sentada dentro del mausoleo, le respondí
-Ya será el tiempo. Ahora tengo que irme.
-Pero hace mucho que no te veo. Dama linda de alma de cristal, cualquiera de tus suspiros a mis oidos, son un canto en C-Menor, princesa del cementerio, al encontrarte en Patalam, no quisiste mirar mis alas a la espalda, no deseaste de ninguna forma contestar al saber que te protegeria, aun puedo recordar las tardes en que de mis sombras te miraba, mientras tu mirabas el atardecer, mientras tratabas de ignorar que te molestaba que te siguiera a todas partes, mientras te comportabas tan orgullosa, tan altanera, sabiendote preciosa… Dime si te enfada mi andrajoso ser, y tal vez tengas razón, cómo un pobre mendigo de alma como yo, quiere estar a lado de la princesa del alma de papel…
-No me molestas. Pero debo irme a Patalam.
Comencé a caminar con destino a Catedral. Volteé hacia atrás, y ahí estaba el, Draugr con tristes ojos me miraba.
-¿Piensas ver como me alejo?¿Estarás ahí hasta que en sombras desaparezca?
-lo haré. Estoy maldiciendo al suelo, porque envidio los besos de tus pasos. Suelo que es suelo, viejo, lleno de polvo, sucio, sin corazón, y lo único que tiene adentro, es roca y mas roca, afortunado, con el pisar de tus pies, y si yo tengo corazón, pero no soy siquiera, digno de una sonrisa tuya, entonces ¿Qué diablos seré? -
Lo tomé de la mano, y lo llevé a la bóveda de Patalam conmigo.
-Fue mi error haberme fascinado contigo, descubrir similitud entre los dos, que me llevaba a suspirar esos dias y los demas, esperando mirarte pasar, cada noche fuera de la catedral, desde la copa del Laurel, te miraba llegar, plasmaba en mi memoria cada uno de tus movimientos, para tener el valor de esperar al dia siguiente, y si no sucedía, esperar que el mundo vuelva a girar. Las palomas en su vuelo reían al mirar mi derrota, en la que en silencio callaba mi deseo de tenerte cerca un instante, estatua en silencio, del lamento del alado ser que a la dama admira, que en su soledad suspira.
-Discúlpame Draugr. He sido muy cortante contigo.
-No me digas eso Hel. Si mi presencia no te agrada, me iré sin buscarte otra vez, ataré mis manos y mis piernas a lo alto de Carpatia, y vendaré mi boca para ni siquiera suplicar, que me permitan oler de nuevo, el perfume de tus cabellos.
Besé su mejilla.
-¿Qué paso con el ángel?
-Lo he visto… a veces..
-¿Estas enamorada?
-No lo creo…
-¡¡Gaia!!- interrumpió quien menos me esperaba, quien menos deseaba en ese momento.
-Gaia te dije que no confiaras mas en ese dragón…
-Ella dejó de ser Gaia hace mucho tiempo. Es Hel. – respondió Draugr retando a Strigon, mientras éste no sacaba de su derecha su espada de oro, sacó de su carga, sus flechas de manzano.
-Todo este tiempo queriendo atraparte, maldito, y cuando por primera vez me topo contigo, te encuentro con la mujer que amo..
No pude entender nada. Mi mente era un revuelco de pensamientos.
-Prefiero morir como caballero, a dejarte al lado de este angel soberbio, Hel. – dijo Draugr.-
carezco de arma alguna, no lo necesito, Strigon, usa tus flechas en mi cuerpo, que hagan de mi carne su festejo.-
Jaló Strigon de su arco, sosteniendo la flecha apuntando al corazón de Draugr, y dejó escapar la flecha, la cual de un segundo a otro, estaba ya clavada en el corazon del dragón.
-¡Ja ja ja ja! ¿Crees que puedes así deshacerte de mí, mediocre sirviente?- gritó Draugr
-¿Qué clase de vampiro eres?
-No soy cualquiera, Strigon, soy yo, el dueño del inframundo…
gritaba el dragón mientras abrazaba yo su pecho, no quería que nada le pasara, y miré al angel, el odio y soberbia que lo inyectaban, y la minima sorpresa de saber que sí me amaba, se desvaneció al ver que las estrellas de sus ojos se escondían para dar paso a nebulosas de azul índigo y su boca, segundo con segundo se abría, hasta que aprecié que un extraño líquido salía del fondo de su garganta, como un géiser de agua hirviente.
Supe lo que debía hacer. Hice lo que quería hacer.
Chap XV. Bajo la Luna te pienso
Grito en Patalam
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-No llores mas, Strigon. No es tu culpa. Yo lo quise así.
-Suéltame Gaia. Voy a matarlo.
Y desapareció. Solamente así, como solía desaparecer.
Me puse de pie, y de mi bóveda, detrás de la estatua de Aquino, guardaba una daga, que oculté en la manga de mi vestido verde.
-Perdóname, Hel.-
Dijo Draugr al llegar a mi casa, con una rosa en la mano.
-Préstame tu mano.
La extendí. Quité el guante que la cubría. Estaba podrida ya, como mi espalda. Y por mas que Draugr la tocó, fue imposible sanarla.
-¿Y tu pierna?
Me la mostró. Estaba intacta. No había nada, ni un rasguño, nada.
-¿Por qué intentaste salvarme? Sabes que ni eso que sale de su boca ni nada, me hace daño.
-No es eso. – respondí.- Pero no te preocupes por mi cuerpo. Mi alma no ha sido dañada.-
-Te quiero.- Finalizó, y levantó el vuelo hasta desaparecer en el infinito.
Strigon me amaba. Y cuando vi la silueta de Draugr, fue que me dí cuenta que en realidad era a él al que yo realmente amaba. Esa era la misma silueta, que aquella noche fuera de Patalam, mis ojos no lograban descifrar, y la silueta de aquel hermoso ser del que, recorté un pedazo de tiempo. Enamorada del hombre de piel de luna. Supe que lo amaba desde la primera palabra que crucé con el. El ángel me había utilizado. Pero cayó en su propio juego. Como arlequín en el escenario, brincando las baldosas sin pisar las negras, pisando solo las blancas, lanzando gritos desgarradores en un Apocalipsis, al verse ser el centro, de las miradas de todos los espectadores tras los telones, antes de darse cuenta, ya pisó una baldosa negra. Tenía que decirle al Dragón que era a el a quien amaba, que sin percatarse, había robado ya mi corazón, que por él estaba inundado de amor, me guardé un suspiro, al pensar aquella noche de estrellas, si es que a la primera debi haberle pedido el deseo de amarlo, de deletrear dos palabras que escribí en mis labios, que pegados a su cuello quería susurrar, interrumpí mi latir para dárselo a el, detuve el tiempo para guardarlo en un cajita, junto con mis ansias de decirle que lo amaba.
Subí a la catedral y solo estaba Naamah. Ya que se estaba metiendo el sol, fui hacia el cementerio, y cuando llegué, vi la figura de Strigon moverse dentro del Mausoleo de sus ancestros. Busqué al Dragón de piel de luna, en cada rincón del cementerio, y no estaba. Bajó entonces Strigon, y lo tomé del brazo, y le pregunté si esperaba a Draugr. Asintió, y tomándome por sorpresa, comenzó a besarme, y me retiré, y le dije, que ya sabía que estaba jugando conmigo.
-Puede ser que al principio… pero ya no es asi… en serio te amo.
-Pues no te creo, y si te creo, yo a ti no, porque no lo permitiría a mi caprichoso corazon.
Bajó la cabeza, y voló de nuevo siguiendo el camino de sangre que dejaba el sol en el cielo… el ocaso.
Chap XVI. Toten Kußßen
Proceso deLuna Llena en Catedral
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-¿Donde estabas?
-Fui a aclarar mis sentimientos.
-Pensé que no te encontraría… Dragón Blanco, quiero decirte algo.
-Shhh… Calla Hel. No digas nada. Lo que vas a decir, ya lo se.- y puso un beso en mi mejilla. El mas preciado, de todos los que había recibido.
-Deja que la luna derrame dulces melodías a nuestros oídos, ella cantará la sinfonia de tus labios que me dirán lo que siempre quise oír.
Ruidos. Apareció de pronto, la forma alada del Stregoni Benefici, gritando y maldiciendo.
-Empuña tu espada, demonio, limpia la sangre que ya tiene para la nueva batalla. Saluda a tu muerte.
-Ataca. Mi carne no te teme.
Abrió los brazos y mostró el cuello con sarcasmo.
-Dile Adiós a Gaia.
-No se quien sea Gaia.
-Dile adiós a Hel, que al entregarme su cuerpo la hice Gaia.
-¿Qué dices?- el silencio reinó en Patalam y Draugr clavó su ojo gris y frío en los míos.
-¡Eso no es cierto! No lo creas, Dragón…
-Ahora comprendo todo… No hay nada que decir, Hel… Gaia…
Caminó Draugr derrotado sin siquiera haber comenzado la batalla, hacia la salida de la catedral… mientras el ángel furioso, comenzaba a abrir su boca…
-Pensé, que me dirías que me amabas, no quise escucharte, tal vez, no estaba preparado para saber, que realmente amabas a Strigon…-Dijo el blanco Dragón.
-no me hagas esto, Dragón.
Fue cuando brotó otra lágrima de su mirada.
-Mirate, cobarde demonio, derrotado antes de lograr empuñar tu espada… Disfruta cada gota de sangre que derrames, cada lágrima que llores, porque he aquí mi beso de la muerte.
-Dame la muerte ahora, Strigon, para no ver mas, como llora mi Hel.
-Defiéndete porfavor, Draugr… - lloraba y lloraba por mi amado.
Brotó entonces la cuarta lágrima de oro del hombre de piel de luna.
Escupió de nuevo Strigon, agua hirviente sobre la piel de Draugr, quemándolo y dejándolo con la apariencia similar a la de mi espalda.
-Hel, volveré cuando las mujeres hilen en noches de Sabbat, te veré allá en el cielo y nos comeremos la luna hasta dejar el cielo llorando sangre.- Dijo con voz débil, derramando la quinta lágrima de oro de sus ojos
-Te regalo, la mortalidad que tu deseabas, guarda cada una de mis lágrimas para que embriagues al mar en sal cuando lo suplique, me destruye el alma saber, que pisarás el oscuro sendero de la muerte, que estoy yo por finalizar…
-¡No me digas eso! Grité, y cerré mis ojos, y apreté mis dientes y mordí mi lengua mientras lo abrazaba con todas mis fuerzas.
-Subiré al cielo en las noches de luna llena, y llevaré en cada poro de mi piel, tu nombre…
-¡No, Dragón! Quédate conmigo- pude argumentar entre mi llanto amargo.
-…Promete entonces, que morirás cuando el tiempo así lo desee…
-lo prometo, Dragón, pero no te vayas… no me dejes así… reventará mi corazón…-
Mientras el ángel presenciaba la firmeza de mi amor, abracé cada vez mas fuerte a mi amado Dragón Blanco, hasta que de repente, ya no sentí nada, y su piel pálida, estaba tibia, no sé cuanto tiempo fue el que pasó, pero justo en el último palpitar de su corazón, que retumbaba las paredes de la catedral, y hacía gritar hasta a las enormes campanas del campanario, fue que abrí mis ojos, para maldecir al ángel que había estropeado mi corazón, levanté la vista, y ya en la catedral no había nadie… salieron los primeros rayos del sol, y tocaban mi piel sin lastimarla. Miré entonces el cuerpo del Dragón, y fue ahí que reventó mi corazón, al ver que no había sido el ángel quien lo había matado, sino la daga que llevaba bajo mi manga, la que había atravesado el corazón de Draugr en mi último abrazo…
Quizo el Dragón, morir entre mis brazos, antes que vivir toda una eternidad sin mi..
El hombre de Piel de Luna, había muerto sobre mi regazo.
Chap XVII.
Funeriis Nocturnum
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Estoy mirando ahora su epitafio…
Lloro todavía, cada noche, desde aquel doloroso amanecer, pues yo se que la muerte llegará a mi sin que yo la busque.
Cada noche, vengo a ver su lápida, Noctis Animæ, que desde que la muerte se lo llevó, las rosas que la rodean no han marchitado, está inclinada, apartada de las demás, y hay varios orificios en la tierra, como madrigueras directo a su féretro que no importando ser cubiertas la noche anterior, se encuentran descubiertas al día siguiente.
Cuantos perdones me quedaron por pedirle.
Ni siquiera supo que lo amaba.
Duermo ahí, a su lado cada noche, escribiendo esta vida que parece infinita al lado de Naamah, esperando encontrarlo en noches de Sabbat, esperando al fin encontrar, la séptima lágrima del hombre de piel de Luna.
Yamile.
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