jueves, 19 de enero de 2012

Las irreverencias de una galaxia



Capitulo Seis 

Las irreverencias de una galaxia, al pensarse vasta e inconmensurable, se vuelven nada al ser devorada por un agujero negro en el sol, mientras en el bosque en sombras de Hexa, sentado en el centro del Pentangulo, el anciano ciego, toca con sus dedos los seis sellos del libro maestro de Antara, puede escuchar mis pasos, murmura una orden y su niña ayudante coloca una silla cerca del candelabro de monos, mientras las nubes grises anuncian su tristeza en el atardecer, el anciano se incorpora, cerrando su libro de hechizos, sabe que soy y sabe de mi derrota, tres mil años antes de tu existencia pudo decir las letras de tu nombre, fue cuando decidí huir de este miedo hacia ti, y fue cuando te había olvidado que te encontré, caminando a orillas del lago catedral de Absu, se lamenta mi alma agonizante, el haberte perdido de nuevo, y en esta dimensión, bajo la mirada de la estatua del ángel que ora a su señor, antes del salón de plegaria, mientras mis alas tocan el suelo durmiendo, y el anciano ciego de un solo ojo, que vive en el sexto plano existencial, coloca un mapa estelar, y me muestra donde te encontrare de nuevo, no importa el tiempo, ni el espacio, la añoranza de mi muerte a tus pies va más allá de cualquier concepción que pueda crear la mente, la eternidad del alma se vuelve un segundo, los universos se acaban y envejecen, los soles desaparecen, un nuevo Dios crece, y sentado bajo la luz tenue del candelabro que refleja el Pentangulo pintado en los mosaicos, y estos la luz de las místicas estrellas del universo, quizá escuchen mi deseo, y los horrores de otros mundos queden a mi espalda, mira, puedo ver tu nombre en los astros, y quizá al tenerte a mi lado sea el último día sombrío, y tenga la oportunidad de mirar la luz que mueve los planetas y las lunas, no sé cuándo, ni como, quizá más allá del tiempo. Dejó la bóveda- hogar del anciano y camino entre la multitud del pueblo de Amithar, con los integrantes de un circo danzando en las calles, en su eterna noche, este pueblo es un carnaval cada día, puedo ver la entrada al teatro del espíritu, las notas de la sinfonía del Dakronis Inferni, narrando el tercer acto, donde el rey lanza un grito a los pies de la escalera de palacio, al saber perdido su anillo de eternidad, y el coro de lamentos en su tristeza desgarra el alma, bajo el eclipse que anuncia el ultimo cielo, y la caída de la Aurora Boreal en manos de Azrael, el ángel destructor, mientras el tercer movimiento cobra fuerza, para transformarse en el vals que dejara bailar a la doncella en la luz tenue de las velas, es cuando me pregunto, donde estarás, me pregunto si ese miedo tuyo que ocultas en el interior de tu alma ha desaparecido, me dirijo a la parte baja del pueblo, donde el lago catedral se encuentra, igual que las otras veces que he venido, y busco ese árbol que conozco, bajo su sombra los recuerdos llegan y me cuentan, en ese árbol toque tu mejilla y tu sonreíste, se bien que no tengo corazón, quizá porque tú lo tienes aun en tus manos, recuerdas cuando te hable al oído, mira, se puede escuchar el tictac de tu corazón, tiempo que lleva algo de ti, y no vuelve, pero siendo tú se queda en el recuerdo, bajo la sombra de este sol vertical, que escribe tu nombre en secreto, que te sigue cada día, y obliga a la luna a cuidarte por las noches. Los danzantes bufón interrumpen mis pensamientos, anuncian a gritos la atracción máxima del circo, un ángel cautivo, e invitan a visitar el museo de las dimensiones inalcanzables, con objetos traídos de las mismas, con un escrito autentico proveniente de la dimensión del alma liquida, las seis carpas enormes del circo albergan una multitud de seres que curiosean las atracciones de cada una de ellas, la última carpa anuncia el museo, las dimensiones inalcanzables, aquellas situadas más allá del tiempo y el espacio, si el universo es una esfera situada en el escritorio de un ser mas allá de la imaginación, las dimensiones inalcanzables serian el lugar más lejano de ese escritorio, en la dimensión del alma liquida, donde el andrajoso ser que te admira camina en pasadizos de antimateria, mientras la flor que piensa regalarte flota en el interior de una cripta de cristal, cuál de los dos tendrá al final el logro de tus labios luminosos, mientras en su cúpula de vitral escucha cada uno de tus gestos, escribe en su calendario eterno su espera, cruz si no te ve, circulo si logra admirarte un día al azar, mientras su calendario se vuelve cementerio cada día más, pues son pocas las ocasiones en que logra verte, una interminable secuencia de cruces que terminan cada día, esperando verte al día siguiente si no sucede hoy, mientras el musgo crece en las paredes de invocación, desea mi exterminio, pues he logrado acercarme a ti, y al saber mi derrota, juega con las luciérnagas que habitan el jardín de mafafas, en su mundo simple tiene el poder de crear un universo, borrar todo vestigio de Dios, y en su nostalgia se encierra en su palacio, y a veces puede cerrar los ojos e imaginarse que el salón invernadero tiene tus manos en los girasoles azules, que caminas bajo la sombra del reloj de arena, y el dragón que vive en su interior se mostrara dócil y obediente, tan solo con verte; la primera cosa que muestra el museo es un grito de la caída al infierno, encerrado en una esfera de cristal, puedes verlo intentar salir de su encierro, un tormento inimaginable para ese grito el no poder salir a ser devorado por el viento carnívoro de ese lugar, en una copa de roca, una lagrima de la princesa Baal, de la dimensión de Sigers, nadie que haya entrado a su dimensión ha vuelto, pues al admirar su belleza se adueña de tu alma, y su lagrima como agua-luz brilla en la copa, mientras en una parte de mi alma escondido se encuentra un recuerdo, de ti cuando bajo el sonar del mar regalaste un suspiro a mi existencia, y en el centro de la carpa principal, con una luz dorada y en el aire reliquia de espíritu y sangre, una página amarilla y verde, supe que en esa misma página, el andrajoso ser había escrito con su tinta de sombras, matando el vacío existente para colocar sus manos, bajo la oscuridad del nacimiento de un universo, y la muerte de mil planetas, dejando muerta la esperanza y la nostalgia para pensar en ti, sin saber que en el instante que dormías en tu habitación, más allá del tiempo, más allá de cualquier pensamiento que tu imaginación pueda alcanzar, bajo la luz de las velas que en sus lágrimas acompañaban cada trazo, describía un pensamiento que iba dirigido a ti, por tu existir.

 Capitulo Siete
 Angra
Viaje Astral
9 de Mayo del 5225


 Las irreverencias de una galaxia se vuelven nada al ser devorada por un agujero negro, polvo se vuelve la gloria y el ascenso si no es a su lado, y este día, en que algo me hizo recordarle, quizá que me ha olvidado, que en su pensamiento no deja nada para mí, ni un rastro, mendigo de tiempo, cuanto no daría por uno de sus pensamientos, se bien, que no soy el amor de su vida, quizá no en esta, y bajo las místicas estrellas del universo, mientras mi armadura de sombra respira el brillo de cada una de ellas, puedo imaginar la tormenta dentro de sus ojos, que es la fuerza que mueve a los astros y les ilumina, las puertas a Narab Zarab están abiertas, en su esplendor de magia, mientras el sueño transcendental borra vestigio del recuerdo, me pregunto dónde estás, quizá si vuelo dentro del arcoíris, quizá si encuentro el portal exacto, en el preciso instante, donde te sientas sola, en medio de un lugar que tu solo conoces, y descienda en mi oscuridad para mirarte, que daría por que tú me quisieras, mi reino entero, mientras el quieto desierto de esta dimensión me deja escuchar el viento, y el recuerdo de tu rostro me deja de pie con mi sombra a la espalda, mientras mi duda cae dentro del eclipse, cuanto me haces falta, esta soledad inmensa su dominio sobre mi demuestra, que me queda, que me resta, dejar en tu puerta una orquídea del jardín en Gized, y luego desaparecer, hasta el día final en que mi armadura de sombra esperara a los ángeles guerreros, en el monte de Megido, inevitable, indescifrable, me bastara un suspiro antes de la batalla, me quedara el recuerdo de lo que has sido, y después me quedara nada. Se preocupa mi alma, porque ha pasado tanto tiempo, y no he vuelto a encontrarte, mientras la profundidad carcome la existencia, la dimensión de Tot en la que me encuentro me muestra los clanes que la forman, con su peregrinar bajo las lunas, en el viento, el clan místico busca el lugar del ritual, y en la fogata bajo la luna baila el gurú, invocando, deseando divinidad, mientras en el lado opuesto del poblado de Bedestha, el clan tecnológico prueba su nueva semilla creadora de agua, en el instante mismo que el clan del Ramal vaga en el atardecer del otro lado del planeta, con sus tres ojos admiran la maravilla de cada color, mientras su líder lleva en sus manos el tótem de involución, caminan en silencio, a paso lento, la puerta a Narab Zarab está abierta, ellos lo saben, espero un enfrentamiento, espero la batalla y el lamento, los clanes llegan, en silencio, quien será quien tome del interior de la puerta el cofre dorado, que contiene la llave del baúl del castillo construido en la isla flotante en la dimensión del alma liquida, quien de ellos podrá ser quien pueda entrar al castillo del reloj de arena gigante, sin ser tocado por las aves que lanzan bolas de luz, quien no necesite atravesar el laberinto de ladrillos rojos, que clan podrá entrar a la dimensión inalcanzable del alma liquida, que clan será el que deba morir.

2 comentarios:

  1. Pequeños cuentos y comentarios que agregare conforme pasan las horas.

    Saludos

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  2. "Las irreverncias de una galaxia" tiene un typo y le hace falta una "e"

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